Heinrich Boll

Novelista alemán y premio Nobel, es una de las principales figuras de la literatura alemana posterior a la II Guerra Mundial. Nació en Colonia. Al terminar sus estudios de enseñanza media, en 1937, fue llamado a filas, luchó como soldado raso durante la II Guerra Mundial. Liberado de un campo de concentración estadounidense en 1947, vendió varios relatos y pudo dedicarse a escribir novelas, obras de teatro, relatos y ensayos. Los temas de sus primeras obras, como ocurre con sus relatos recopilados en El tren llegó puntual (1949), reflejan el absurdo y el horror de la guerra, y el sentido de culpabilidad. Su primera novela, ¿Adónde fuiste Adán? (1951), presenta a un individuo en diversas situaciones que describen las fuerzas sociales y políticas que atrapan a la gente normal y corriente. Con la novela Y no dijo una sola palabra (1953), Böll inicia una serie de obras que reflejan la difícil situación de Alemania después de su derrota y la aparente ola de materialismo que domina a la sociedad, como ocurre en Casa sin amo (1954), El pan de los primeros años (1955) o Billar a las nueve y media (1959). El Diario irlandés (1957) relata un viaje de Böll a Irlanda, su huida a un lugar donde el ansia por los bienes materiales es menos opresiva que en su nativa Alemania. Otras obras suyas donde denuncia a la sociedad y sus abusos son las novelas Opiniones de un payaso (1963), en la que critica la situación de la economía moderna; Fin de una misión (1966), un alegato antimilitarista, y El honor perdido de Katharina Blum (1974), que es un ácido ataque a los desmanes periodísticos y judiciales. Premiado con el Nobel de Literatura en 1972 por su contribución a la renovación de la literatura alemana, Böll fue mencionado por la “amplia perspectiva” y “dominio de la sensibilidad” de su escritura. Su novela sobre la vida alemana desde la I Guerra Mundial hasta los años setenta, Retrato de grupo con señora (1971), fue considerada su “obra concebida con mayor ambición”. La obra de Böll, un escritor católico que ha criticado a la Iglesia y defendido a los marginados y las víctimas del sistema imperante con un lenguaje sencillo, lúcido, irónico y moralizante, ofrece un retrato inflexible, aunque no desprovisto de compasión, de la Alemania moderna
Opiniones de un Payaso
Llama demasiado la atención de la complejidad de nuestro relator y personaje principal, más allá de ser un ente que no deja nada descuidado y descuida con cuidado lo que tiene, es necesario conocer primero al autor para llevarse una grata sorpresa al leer los monólogos de su creación, un ser que que bordea la intolerancia hacia las religiones, especialmente la católica. En la conciencia social, siempre ha divulgado el pensamiento que los payasos son seres con una gran barrera que es la "falsa felicidad", este payaso más que ser la comprobación de la hipótesis, nos confirma la profundidad que puede tener cualquier ciudadano y nos proclama a romper prejuicios, es común por llevarse por intuiciones, pero muchas veces vemos lo que queremos ver. El ambiente de esta obra es post segunda guerra mundial y estuvo de alguna manera involucrado nuestro personaje, el que guarda secretos y anécdotas que enriquecen totalmente la obra, es difícil imaginarse un payaso durante o después de cualquier hecho de tal magnitud, yo creo que son pocos los que gastarían tiempo en reirse, creo que ni el payaso lo quizo así, pero a veces cuando tienes limones hay que hacer limonada. Este relato hace recordar los valores de las personas, las creencias que pueden ser temporales y mitigadas por una epoca, que pueden ser días, semanas , meses o años, pero lo único con lo que siempre tendra el hombre es así mismo, hasta el fin de los días y este se enriquece como comparte sus días con los demás. Vivir y Perdonar, es lo que me hace recordar este libro, vivir y olvidar es lo que proclama, mejor dicho, vivir y seguir viviendo, el olvido podría traer una vivencia pasada y un paso en falso innecesario.
Fragmento del libro:
" Entré en el cuarto de baño, vertí en la bañera parte de las sales de baño que Minika Silvs me había dejado y abrí el grifo del agua caliente. Bañarse es casi tan bueno como dormir, y dormir es casi tan bueno como hacer "la cosa". Marie la llamó así, y pienso en la cosa siempre en sus términos. No podía concebir que ella hiciese "la cosa" con Züpfner, mi fantasía no tiene compartimentos para tales ideas, del mismo modo que nunca estuve seriamente tentado de revolver en la ropa interior de Marie. Sólo llegaba a imaginarme que ella jugaría a la oca con Züpfner,y me enfurecía. Nada de lo que yo había hecho con ella lo podía ella hacer con él sin parecerme traidora o prostituta. Ni siquiera le podía extender mantequilla sobre el pan. Si imagino que ella toma del cenicero el cigarro de él y lo termina de fumar, casi me vuelvo loco, y no supone ningún alivio saber que él no fuma y que es probable que juegue al ajedrez. Algo debía ella hacer con él, y debía hablarle del tiempo y de dinero. En realidad lo único que ella podía hacer para él sin pensar continuamente en mí era cocinar, pues esto me lo hizo tan raras veces, que no sería necesariamente infidelidad y fornicación. Me hubiese gustado mucho llamar enseguida a Sommerwild, pero era aún demasiado pronto, ya que me había propuesto despertarle de su sueño allá por las dos y media de la madrugada, y conversar con él largo y tendido sobre arte. Las ocho de la noche era una hora demasiado decente para telefonearle y preguntarle cuántos principios de orden le había hecho tragar a Marie, y qué comisión había recibido él de Züpfner: ¿una cruz abacial del siglo trece, o una madona centrorrenana del catorce? También reflexioné cómo le asesinaría. A los estetas lo mejor es romperles en la cabeza un valioso objeto de arte, con lo cual sufren, aún al morir, por el crimen artístico. Una madona no sería lo bastante valiosa y es demasiado sólida, y moriría con el consuelo de que la madona se había salvado; y una pintura no es lo bastante pesada, si se exceptúa el marco, y le quedaría también el consuelo de que el cuadro se conservaba. Podría yo raspar la pintura de un cuadro valioso y estrangularle o asfixiarle a él con la tela: ningún crimen perfecto, pero un perfecto crimen estético. "
"Ser adulto significa olvidar lo desconsolados que nos hemos sentido con frecuencia de niños." Heinrich Böll
"La amabilidad es la forma más segura del desdén." Heinrich Böll
"No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas." Heinrich BöLL
Es un libro más que recomendable, se podría decir que el común de la gente sólo lee cinco grandes libros al año, este puede ser uno de esos. Si mi recomendación es tomada con aprecio, me animare a poner todos los libros que me han gustado, varios autores por leer, los clásicos, poesia, literatura chilena (obviamente salvamos po washos), etc.
Saludos