El tirar el aceite quemado en el drenaje, causa un gran ecocidio hacia donde se dirija: si es hacia una planta de tratamiento de aguas residuales, "mata" a los microbios "buenos" del tratamiento de lodos activados, y desactiva el poder depurador del sistema; por otra parte, si se desaloja hacia un cuerpo de agua (río, laguna, etc., lo cual es más común en Las ciudades de latinoamérica) acaba con la ya poca resistencia de organismos que luchan por sobrevivir en un sitio de por sí adverso por recibir este tipo de descargas.

Aceite Usado como combustible
El lubricante de los motores de los vehículos es utilizado como hidrocarburo en el proceso de producción de varias empresas. Casi la mitad de lo que se produce en el Salvador se trata de esta forma. Combustión en hornos. El líquido viscoso se vuelve fuego a una temperatura de 1,300 grados en los hornos de fundición.
Foto EDH
Ronald Jovel
El Diario de Hoy, nacional@elsalvador.com
Don José Valencia tiene ya 14 años de administrar un taller en Santa Tecla, donde hacen el cambio de lubricante a los vehículos. En una semana recolecta unos 110 galones de aceite usado, del cual asegura, nunca ha desperdiciado una sola gota.
Aunque parezca que el lubricante del motor de los vehículos termina su vida activa al ser sustituido, no es así; de hecho se utiliza como combustible en los procesos de producción de algunas fábricas.
Ese líquido viscoso puede trabajar igual que el búnker, un derivado del petróleo, incluso puede resultar más económico y con un buen sistema de filtración se logra evitar la contaminación del aire por la emanación de gases.
La empresa Record, que fabrica baterías para carros, conoce a la perfección los beneficios de este combustible alternativo. Esta firma comenzó en 1984 a usar aceite quemado en los hornos de fundición de plomo.
En la actualidad, gracias al programa de Aceites Usados que se creó a inicios de 2000, en coordinación con el Ministerio del Medio Ambiente (en el Salvador) y otras empresas como Imacasa y Cessa, el lubricante es empleado en casi la totalidad del proceso de producción.
Depositado en tanques. En la fábrica existen depósitos para almacenar el lubricante para su posterior calentamiento..Foto EDH
Cada día, dos pipas de la fábrica recorren los talleres de San Salvador y de otros puntos del país, donde tienen clientes que les guardan el lubricante, para recolectarlo y trasladarlo a la planta, donde lo almacenan en depósitos.
Al mes recogen 65 mil galones de aceite usado, de los 400 mil que se producen, según estudio realizado por Swiss Contact, dice el jefe de Importaciones de materiales reciclables de Record, Miguel Marín. Cessa recicla otros 65 mil e Imacasa e Hilasal unos 20 mil cada una.
“La diferencia se está yendo a los mantos acuíferos, la gente lo tira en las calles polvosas o en las letrinas y alcantarillas. No saben el daño que ocasionan cuando el aceite puede ser reutilizado”, apunta Marín.
El gerente de la planta de fundición, Arturo Marenco, asegura que al emplear el lubricante como hidrocarburo no se genera ni un mínimo de impacto ambiental, ya que cuentan con un sistema de 360 filtros que elimina la emanación de gases dañinos.
“Hacemos pruebas constantemente de emanaciones de gases y estamos por debajo de las normas. Con 56 galones de aceite quemado se logran fundir al día de 36 a 40 toneladas de plomo sin ser mezclado con otro aditivo”, afirma Marín.
Al respecto, el director del Centro de tecnología Apropiada (Cesta) Ricardo Navarro argumenta que si el aceite es bien manejado en los procesos de producción, puede resultar una alternativa para reducir los daños a la naturaleza.
“El primer impacto que genera lanzar el aceite a los ríos es que atenta contra la vida marina; también contamina los mantos acuíferos, dependiendo de la profundidad y así se vuelve perjudicial para la salud porque contiene agentes cancerígenos”, explica el ambientalista.
La dieta del aceite vegetal pone en marcha a coches "vegetarianos" en EEUU.
EFE. NUEVA YORK (EEUU).- En el país de mayor consumo de patatas fritas y gasolina, no podía haber surgido una solución mejor: el llamado 'coche vegetariano", que se acciona con litros y litros de aceite vegetal.
Ahora que los precios del combustible en Estados Unidos están por las nubes, algunos automovilistas optan por convertir sus coches al "sistema de combustión vegetal", una alternativa más económica y, además, respetuosa con el medio ambiente.
Los nuevos sistemas, que sólo operan en coches de motor diésel, no a gasolina, los fabrican e instalan varias empresas en todo el país, entre ellas Frybrid, Golden Fuel Systems, Greasecar, Plant Drive, Vegi Stroke y Plantroleum.
En Greasecar, se venden unos 300 equipos de conversión al mes por unos 1.500 dólares cada uno -incluido el coste de instalación-, y según un portavoz de la empresa, el negocio ha crecido en casi un 20% desde la más reciente alza de precios de la gasolina.
"Cuando comenzamos nuestros clientes eran... no quisiera decir hippies pero... Ahora, son personas que lo hacen porque es barato", declaró a la CNN Lee Briante, portavoz de Greasecar. Dave Kandell, un residente de Nueva York que convirtió su coche al sistema de combustión vegetal, está feliz con los resultados, pese a lo engorroso de ir de restaurante en restaurante a la caza de aceite, en lugar de dirigirse a la estación de servicio.
El sistema "vegetariano" funciona en todo tipo de clima, incluso en las más bajas temperaturas invernales y opera con dos tanques de combustible: uno para el diésel -que viene con el coche- y otro extra para el aceite vegetal. El coche se enciende y apaga con el motor a diésel, que es el que calienta el aceite vegetal en el otro tanque. Un interruptor eléctrico permite el cambio entre un sistema de combustión y otro.
Si bien cualquier tipo de aceite vegetal funciona -nuevo o usado, siempre y cuando esté filtrado y libre de agua, bacterias o químicos-, el que se usa en restaurantes de lujo siempre será de mayor calidad que el tipo hidrogenado propio de las cadenas de comida rápida.
Por otro lado, los fabricantes de sistemas de combustión de aceite vegetal aclaran que éstos no funcionan con "biodiesel", un combustible producto de la ingeniería química que incluye aceite vegetal, diésel, químicos catalizadores y otros componentes.
El galón, mucho más barato
En términos de costos, los motores de combustión de aceite vegetal parecen traer cierto alivio a los automovilistas, ya que mientras el precio del galón de diésel (3,78 litros ) se sitúa en unos 3 dólares, un galón de aceite vegetal usado cuesta entre 1,50 y 2,49 dólares.
El ahorro económico de este innovador sistema también funciona para los dueños de restaurantes, que tienen que pagar por el desecho del aceite, y es apreciado por los ecologistas, pues se ha determinado que es menos contaminante.
Según Greasecar, la combustión del aceite vegetal, un producto además renovable, no emana sulfuro -el principal agente cancerígeno asociado al diésel- y emite menos dióxido de carbono que los combustibles derivados del petróleo, vinculados al cambio climático.
Pero estas ventajas no apuntan, con todo, a que el aceite vegetal vaya a reemplazar al petróleo como fuente de energía.
Se calcula que los restaurantes de EEUU desechan 100 millones de galones de aceite al año, pero esa cantidad sólo reemplazaría un 0,07% de los 140.000 millones de galones de gasolina que consumen anualmente los estadounidenses, asumiendo que todos se cambien al sistema diésel, según Briante.
Las limitaciones también vienen por el lado de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que alertó recientemente de que estos sistemas violan la ley 'Clean Air Act' y que la modificación de los coches supone una multa de 2.750 dólares para los propietarios.
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/31/c...1154338992.html
